Ya está aquí. Sólo quedan siete dias.
Hoy, al salir de casa me he encontrado con la linia azul pintada en el asfalto. este año es discontinua y ha tenido el detalle de pasar por delante de mi casa. Dejaradá pintada Barcelona durante un tiempo hasta desaparacer o bien ir destiñiéndose de forma paulatina. La marca irá perdiendo el color poco a poco pero siempre será perceptible para los que la hayan pisado durante los 42km y 200m de propina que separan el pistoletazo de salida de la llegada.
Para algunos, la huella que dejará impresa no va a desaparecer nunca.
La maratón tiene algo especial y no importa si es tu debut o llevas más de veinte. Los meses anteriores y sobretodo la semana previa estás muy pendiente de ella, bordeando la obsesión. Para que una maratón sea exitosa TODO debe salir bien. Alimentació, condiciones meteorológicas, capacida de sufrimiento, ropa y calzado... todo debe estar afinado a la perfección para que consigas el objetivo marcado con anterioridad.
Estos últimos dias no han disipado las dudas que tengo pero poco se puede hacer ya. Descansar bien y acabar de definir estrategia y ritmos que quiero llevar y esperar. Esperar a que los 42km y pico pasen rápido. Ojalá pasen "volando" pero no será así, ni mucho menos. Espero tener la fuerza mental y de piernas necesarias para cuando llegue el momento en el que los kilómetros se hacen eternos, poder superar la adversidad.
Queda poco, muy poco y allá vamos con las ganas y la motivación justas.
Nota: hoy domingo se ha disputado la maratón de Sevilla. Dos amigos han corrido allí con suerte desigual: una estratosférica marca de 2h44 y un abandono. Cara y cruz y una demostración más que la maratón no es el doble de la media ni 4 diez miles con un extra de 2,2km. Ánimo Santi y felicidades Jordi.